Estoy en el peso de las horas
y el cansancio del espíritu y el cuerpo,
profundamente agobiado.
Suplante noches por mañanas,
madrugadas que en lugar de llevarme a dormir
se levantan,
con esa voracidad antinatural
que castiga todos los sentidos del hombre,
que levantan cajas, no versos.
Esta ves el frio llego solo
de sus viajes,
si hasta a el lo he decepcionado,
me encontró camuflado entre abrigos
para ir a trabajar.
No me vio presentándole
nuevos versos y rupturas de espíritu
a manera de bienvenida,
(no tenia ni una frase que mostrarle)
como acostumbramos
alguna ves
en algún tiempo pasado.
Ya habre estado haciendo otras cosas,
ocupado en el deterioro
de los huesos
y el bolsillo.
Y la ira agazapada en el cerebro,
aplastada de las presiones
que aplastan.
viernes, julio 16, 2010
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