Me torno rígido, como roble
fijo los huesos y la vista
nublo la mirada,
soy un témpano de hielo
duele
mantengo insoslayable, una sonrisa en el rostro.
El tiempo corrompe al dolor
y de todas maneras,
mi alma no gasta en los vanos esfuerzos
que si suele utilizar el cuerpo
en disimular.
Y voy estando sin querer mirar,
o mirando habitando en otros mundos
asintiendo a todos los quizá
que la imaginación, mal usada,
pueda elucubrar.
Deprimiendo en burbujas
en la huida a mi mismo
del yo propio
y del abismo a la nostalgia.
Para llegar a este lugar
recorrí un camino duro
torcido y extenso.
Sin embargo, hoy a las puertas del mismo
me hallé paralizado.
Y aunque encuentre mil excusas,
no tengo un solo motivo.
miércoles, junio 08, 2011
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